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Opinión empresaria: los 5 fundamentos
para tener una Pyme exitosa
Por Alejandro Franco (afranco@sistemaisis.com)
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de la sección opinión empresaria
Usted cuenta con una carga de conocimientos
importantes; pueden ser habilidades, estudios o un oficio. A
partir de allí se tejen dos opciones: poner su capacidad
al servicio de otros (ser contratado), o erigirse como un empresario
independiente. Y si elige el último camino, se plantean
una serie de obstáculos cuya resolución significarán
el éxito o el fracaso de su emprendimiento.
Hay dos momentos
claves en la vida de una empresa, y son: la fundación y la
expansión. Usualmente al llegar a la etapa de expansión
la empresa cuenta con una serie de recursos que pueden ser reinvertidos
en profesionalizar y extender la influencia de su emprendimiento,
con lo cual los problemas que surgen en ese momento tienen que ver
con los criterios y políticas implementadas - y un buen
porcentaje de empresas no se anima o desconoce a dar semejante paso,
quedando en el status de Pyme para toda su vida -. Pero la etapa
de fundación es ineludible, la viven el 100% de las
empresas - pequeñas, medianas, corporaciones -, y su construcción
determina desde el vamos el éxito o el fracaso del emprendimiento.
No es necesario ser un entrepreneur para fundar
una empresa. Tener una visión que pueda resultar comercialmente
exitosa e innovadora no es un requisito indispensable. Muchas
empresas se forman para ofrecer productos y servicios standard,
con la simple finalidad de fabricar y/o comerciar. Esto significa
que no es necesario tener un pedigree del estilo de Bill
Gates o Steve Jobs - fundadores de Microsoft y Apple,
respectivamente -, con una visión destinada a cambiar el
mundo de los negocios. Existe la creencia generalizada que solo
los visionarios pueden crear empresas exitosas, lo cual no es cierto.
El 98% de las empresas que nos rodean y de las cuales consumimos
productos y/o servicios (de manera directa o indirecta) han sido
formadas por gente común como usted o como yo, con la única
diferencia de que esos empresarios han mantenido una determinada
conducta a lo largo del tiempo. Si esa conducta ha sido o no
la adecuada, es la que determina que existen empresas con decenas
de años de antigüedad y en pleno proceso de expansión,
o que hayan sido emprendimientos que han desaparecido en cuestión
de meses.
Precisamente la finalidad de este artículo
es establecer los puntos vitales de dicha conducta, los que determinan
el éxito o el fracaso de una empresa en el momento de nacer
y subsistir en sus pasos iniciales.
El primer punto: los recursos humanos. Un
emprendedor no puede trabajar solo, y necesita rodearse de gente
que lo acompañe en la empresa. Más que cualquier
otro factor, los recursos humanos son el punto más importante
de una empresa. En un principio las Pymes se forman con un componente
- en mayor o menor porcentaje - familiar. Los lazos familiares determinan
un grado de fidelidad y estabilidad al recién surgido líder
de empresa. Pero el tema, en realidad, pasa por una cuestión
de capacitación. Empleados fieles no significa necesariamente
empleados eficientes. Usted puede emplear personas capaces que
puedan acompañarlo en su emprendimiento; si en realidad se
rodea de neófitos fieles, es necesario entrenarlos. Este
entrenamiento pasa por el tipo de rol que cada persona vaya a jugar
dentro de la estructura formada, y que va desde los procesos de
fabricación, comercialización hasta la administración.
Como muchas Pymes no tienen una formación profesional - la
gran mayoría carece de estudios terciarios -, depende de
inventiva y disciplina. Saber cómo organizarse, asignar
roles y poner a los idóneos en los puestos que le corresponden
es un factor vital. Salvo raras excepciones, ésta
es una formación de equipo inicial que será modificada
con el paso del tiempo, cuando la empresa comience a rendir frutos
y tenga capacidad de reinvertir en eficiencia de personal. Un buen
fabricante, un buen administrador, un buen vendedor son las piezas
más importantes del grupo.
El segundo punto es la gestión. Capacidad
de organizarse y administrar. Establecer relaciones comerciales
y captar nuevos clientes. Pero aquí el tema más
importante es mantener y satisfacer a los clientes ya hechos.
Con recursos limitados en su fase inicial, la recién formada
empresa carece de capacidad para hacer campañas extendidas
de publicidad, y necesita como el aire poder poseer un grupo de
clientes satisfechos que la recomienden. Es la base del boca
a boca, lo genera ventas aún en los momentos más
difíciles.
La capacidad de mantener una gestión potable
en lo comercial y lo administrativo es lo que permite a la empresa
permanecer en el tiempo. Tal como dijimos antes, muchos empresarios
son novatos en el área de manejar personas y recursos. Aún
cuando tenga un producto o servicio netamente ganador e innovador,
una mala gestión puede dar por tierra todos sus proyectos.
El tercer punto es el dinero. La administración
financiera es esencial, no sólo para cumplir con obligaciones
sino para evaluar reinversión en eficiencia. Además
se vincula con el punto de gestión en cuanto a mantener un
factor de previsibilidad en la vida empresarial. Muchos
emprendimientos han fracasado estrepitosamente por la falta de sustento
en su etapa inicial. Aún cuando su propuesta comercial
pudiera tener éxito, uno debe considerar que hay numerosos
factores externos - retrasos en entregas y cobros, crisis, la
demora en ser aceptado en el mercado - que son inmanejables
y llevan un tiempo en ser sorteados. Sin ser un experto, usted debe
establecer una previsión inicial de pérdida - en tiempo
y recursos - que resulte medianamente razonable hasta que su empresa
pueda estar trabajando de acuerdo a lo planeado. Ese "colchón
financiero" permite no sólo dormir tranquilo mientras
la empresa se va insertando en el mercado, sino que le da sustento
para hacer compras y reinversiones sobre la marcha, permitiendo
dar golpes de timón ante el surgimiento de tormentas imprevistas.
El cuarto punto es el producto / servicio que
usted va a ofrecer. Si se trata de algo innovador, debe considerar
tanto el grado de utilidad como de aceptación que pueda tener.
Si es algo standard, debe estimar el tiempo que llevará ganarse
un hueco en el mercado, alimentándose de clientes nuevos
como de clientes tradicionales que hasta ese momento adquirían
a la competencia. El tema no pasa tanto por la originalidad
del producto, sino que el mismo sea competitivo y pueda ocupar
un lugar en la mente del consumidor - lo que resume la idea de marca
y uno de los fundamentos del marketing -. Aún cuando
su producto o servicio sea el mejor del mercado, si los consumidores
no saben de su existencia nunca lo van a adquirir. El producto debe
estar asociado a una idea de eficiencia o bienestar que obtendrá
el cliente adquiriente. Por el otro lado - y relacionado con
la gestión y el dinero - debe realizar estudios para optimizar
su propuesta comercial, reduciendo costos, perfeccionando el producto
y generando variedad de oferta.
El último punto es el que podríamos
llamar audacia, y tiene que ver con la capacidad del dirigente empresarial
para tomar decisiones arriesgadas o valientes en momentos clave
de la vida comercial de una Pyme. Mientras que al principio
la empresa lucha por sobrevivir y establecerse, la audacia es
un factor fundamental para modernizar la empresa, expandirla y generar
cambios. Al inicio este factor está presente, pero
una enorme cantidad de pequeñas empresas termina por diluirlo
con el tiempo debido al ingreso a una rutina comercial que
le asegura estabilidad pero no crecimiento. Optimizar el personal
contratando a individuos más eficientes; diversificar negocios;
realizar cambios estructurales en lo administrativo y/o productivo;
haber aprendido de la experiencia como para palpar el mercado, anticipar
su trayectoria y generar nuevas propuestas para satisfacerlas; y
fundamentalmente perderle el miedo al cambio y a la innovación.
El empresario se hace sobre la marcha, y conoce las intimidades
de su rubro a lo largo del tiempo. Es cuestión, entonces,
de aplicar ese expertise para depurar ineficiencias y generar
cambios que produzcan crecimiento. Un buen colchón financiero
generado por una buena gestión, una campaña comercial
que haya servido para fortalecer el producto, la existencia de un
equipo eficiente, y una buena administración le dan suficiente
solidez a un emprendimiento para generar nuevos proyectos y expandirse.
Usted puede tomar su Pyme como un pequeño trabajo independiente,
confortable y solvente; o bien puede considerarlo como un proyecto
con potencial, destinado a ampliar y fortalecer su porción
en el mercado. Pregúntese esto a la hora de definir cuál
es el futuro que desea para la empresa que ha fundado.
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